
Nuestra explotación cuenta con aproximadamente 30 vacas madre de raza Salers. Un rebaño reducido conscientemente, que nos permite trabajar con proximidad, criterio propio y atención individualizada a cada animal.
Esta forma de hacer nos aleja de los modelos industriales y nos permite apostar por la calidad por encima de la cantidad. Nuestras vacas son seleccionadas por su rusticidad, excelentes calidades maternas, facilidad de parto y alta calidad cárnica.
El rebaño se alimenta principalmente de forraje producido en la propia finca, hierba fresca cuando las condiciones lo permiten y mezcla de cereales seleccionados.
Trabajamos con un sistema de destete lo más tardío posible, que nos permite respetar el ciclo natural de la lactación y asegurar un desarrollo óptimo del ternero.
Un sistema con valores éticos, tecnológicos y reproductivos
Este modelo productivo comporta ventajas demostradas como:
- pH final más estable y adecuado
- Mejor capacidad de retención de agua (CRA)
- Desarrollo óptimo de la ternura
- Perfil organoléptico más marcado
- Más uniformidad en el color
Este conjunto de factores refuerza la idea de que el bienestar animal y un manejo reproductivo natural no sólo tienen un valor ético, sino también tecnológico y productivo, ya que permiten obtener una carne con parámetros mensurables y repetibles de mayor calidad final.

